Fe y transexualidad revisado (o no)

 El otro dia me di cuenta que no habia publicado nunca en redes la version definitiva de fe y transexualidad. Y quizas es porque no habia llegado el momento d epublicarla todavia, pero ahora si siento que es el momento. Pero antes de publicarla me gustaria darle un ultimo vistazo. Quizas no cambie nada, posiblemente si lo haga. He aprendido mucho en este tiempo, ya casi lejano de cuando escuche tu voz con fuerza en mi la primera vez, ese 1 de enero Señor. Me quede tan sorprendida de que me llegaran esas ideas! He aqui la sierva del Señor, me has estado afinando y preparando y se que el camino es largo y nunca acaba pero me hace inmensamente feliz poder recorrerlo a tu lado. Cada vez hay menos Victoria en mi y mas amor y eso es bueno, es como debe ser. Afiname Señor, que e haga tu voluntad y pueda servirte como debo. Hoy he soñado con la parabola de la viña, que van atrabjara a las 9, a las 12 o las 6 de la tarde y todos cobran lo mismo. Siempre me parecio una parabola justa, porque la justicia de Dios no es como la de los hombres, no era algo que sintiera injusto, la verdad, la misericordia es asi, perdona lo grande y lo pequeño y perdonar significa que no puedes dar mas al que hizo grande que al que hizo pequeño, porque entonces no estarias olvidando quien hizo mas y quien menos o quien la lio más. Pero hoy he comprendido otra cosa, que la parabola si que es mas justa que darle a todo el mundo lo mismo. Porque el reino de Dios llegara a todos cuando muramos, pero en cuanto empiezas a trabajar por el ya estas en el. Asi que el eque empezo a trabjar a las 12 no se debe quejar del que llego despues a las 6. Porque el que llego tarde se perdio esas 6 horas de trabajo maravilloso, esa fue su perdida y la ganancia del trabajador tempranero. Es en cierto un yugo ligero servir al Señor, porque el amor te inunda y esa es la vida plena.

Y ahora al texto

LA FE Y LA TRANSEXUALIDAD

 

A menudo me encuentro con personas creyentes que no entienden cómo puedo ser transexual y no ir contra la Palabra de Dios. Dicen que Dios me hizo hombre y que por tanto al vivir como mujer estoy enfrentándome directamente al destino que Él tenia preparado para mí y que por ello no puedo estar en gracia de Dios. Nada más lejos de la realidad. Para empezar, Dios es amor y nos ama a todos por igual. Nosotros también estamos hechos de su amor y por eso también debemos amar a todos por igual, sin distinciones, porque todos son nuestros prójimos y precisamente por eso nos hizo Dios tan diversos, creó tantas culturas, razas, religiones y sexualidades distintas, para que a pesar de todo eso pudiéramos ir más allá y amarnos y querernos unos a otros, a todos, sin importar distinciones en cosas externas y superficiales sobre raza, ideología, sexualidad o apariencia. El mensaje de Dios es un mensaje de amor universal y es necesario, si queremos llegar a ser verdaderos instrumentos del mismo, ablandar nuestros corazones para llegar a todos por igual, sin distinciones ni juicios.

 

Después, concretamente en el tema de la transexualidad, se menciona el libro del Génesis, con aquello de “Dios hizo al hombre y la mujer”; pero fijaos que no dice “Dios hizo al hombre con pene y a la mujer con vagina”, sino simplemente al hombre y a la mujer, sin mencionar ni dar importancia a los genitales. A mí como a muchas otras personas me hizo mujer, aunque tuviera genitales de hombre, y nada de eso va contra el Génesis, donde no se mencionan los genitales. Es más, Dios es un Dios Transformador, que transforma el agua en vino, hace que mujeres estériles queden encintas y que los enfermos sanen y los muertos resuciten. ¿Y no pensáis, hombres de poca fe, que sea capaz de hacer verdaderas mujeres en cuerpos de hombres y verdaderos hombres en cuerpos de mujeres? El poder de Dios es infinito, su creación eterna y al negar la existencia de la transexualidad solo negáis el poder y la belleza de la creación de Dios, que todo lo puede. En cierta medida cada transexual no deja de ser un milagro de Dios, un milagro de la vida, un milagro de la creación, al igual que lo somos todos nosotros.

 

Yo soy mujer y lo sé con tanta claridad como que Dios existe y me ama. Y si no viviera como mujer es cuando me enfrentaría al plan de Dios para mi. No tengo ninguna prueba de que soy una mujer, salvo que lo sé, al igual que no tengo ninguna prueba de que Dios existe y me ama, salvo que lo sé. Puedes creer en mis palabras, en mis sentimientos, en definitiva en mi misma o no hacerlo, y si fuera una perfecta desconocida para ti es normal que tengas dudas o recelos, porque no debemos creer todo lo que nos dicen los desconocidos a pies juntillas. Pero ¿y si la persona que te habla sobre sus sentimientos, sobre lo que siente, sobre quien es realmente fuera una persona cercana a ti, puede que incluso tu propio hijo/a? ¿Tendrías fe en ella? ¿Le creerías y le apoyarías y ayudarías como a tu prójimo o no? Todos tenemos la obligación de amar al prójimo, así tal cual, sea como sea, de aceptarlo y quererlo, de perdonarlo setenta veces siete y de ayudarlo cuando lo veamos en necesidad,  como hizo aquel famoso samaritano. En definitiva debemos tener nuestro corazón siempre abierto a nuestros prójimos. Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tu mismo. ¿Y hay alguien más prójimo que nuestros propios parientes, nuestros propios hijos? ¿Cómo no quererlos, aceptarlos o creer en ellos? Se habla mucho de tener fe en Dios, pero ¿Cómo tener fe en un Dios que no puedes ver, si no puedes tener fe en tu prójimo que puedes ver o en tu propio hijo/a?  Porque en realidad la transexualidad no deja de ser una cuestión de Fe. Fe en que Dios todo lo puede, como hacer auténticos varones en cuerpo de mujer, o que la persona que ayer estaba enferma hoy sane. Y Fe en nuestro prójimo, en que lo que siente y dice es cierto, porque claramente no gana nada mintiendo.

Y nada en las sagradas escrituras se opone a  ello. No se opone el Génesis, que habla de varones y hembras, no de genitales. No se opone el Levítico, con las ropas de hombre y de mujer, una ley claramente de hombres, no de Dios, o tendríamos que condenar a todas las mujeres que lleven pantalones y a los hombres que se afeiten. Y tampoco se opone la carta a los Corintios, la única  mención de los transexuales (afeminados) en el nuevo testamento, que por un lado muestra que no somos una moda de estos años, sino parte misma de la creación perfecta de Dios, tan antiguos y naturales como el Sol. Leamos el párrafo completo (1Cor 6:9-11), parte del apartado "Litigios delante de los incrédulos", nombre muy apropiado, como de costumbre.

9¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

El sentido del párrafo es muy claro, no importa cuales sean tus pecados (y todos somos pecadores) hemos sido lavados, perdonados y santificados por el Señor. Nada más y nada menos que el gran misterio de la misericordia de Dios. Y si Dios nos lava y perdona nuestros pecados, ¿Quién se cree justificado para seguir haciendo hincapié en ellos, para juzgar y condenar lo que Dios ya ha lavado y perdonado? Pensad y orad sobre estas cosas y abrid vuestro corazón porque no hay contradicción entre las escrituras y el amor de Dios. La transexualidad es un misterio de la creación como tantos otros, como la mariposa, como el hielo que flota, como los atardeceres que nunca se repiten, que nos ha puesto Dios para que seamos conscientes de su grandeza.

A veces podemos pensar que tener un hijo o pariente LGTB es una prueba que Dios nos pone en nuestro camino. Y no iríamos desencaminados. Pero no es una prueba de rigidez o sacrificio, sino de fe, tolerancia y amor. De tener fe en Dios y nuestro prójimo y de ser capaz de abrir nuestros corazones y amar y aceptar a nuestro prójimo por muy distinto a nosotros que sea. Y al igual que en el último momento Dios avisa para que no se cometa ese disparate con Isaac, este texto es un mensaje directo de Dios para ablandar corazones. Leedlo, pensad, reflexionad y rezad sobre el mismo y veréis que la respuesta correcta que Dios nos pide siempre es el amor. El amor al prójimo, sea como sea. Porque para Dios no hay nada imposible, y sabéis que vuestro familiar no miente, solo hay una respuesta, y esta es el amor. Porque Dios, en su infinita sabiduría nos pone a prueba a veces y muchas veces de las formas mas extrañas. Tener un hijo/a LGBT no deja de ser una bendición de Dios, al igual que cualquier otro hijo, aunque para algunas personas puede que al principio parezca y se sienta como un castigo. Sin embargo, como le paso al anciano Job, las pruebas una vez superadas se convierten en verdaderos dones. Y de igual manera tener un hijo, pariente o conocido LGBT puede abrir nuestros corazones de una forma que solo Dios podía haber previsto ¿Y hay mayor bendición que esa?


Apenas he hecho un par de adiciones aqui y alla, el texto estaba ya muy bien escrito, con una gran fuerza del espiritu. Si añadi el penultimo parrafo, el de las escrituras, para darle tambien una refutacion formal a las acusaciones, que era tambien algo importante y necesario

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