Documento para el sinodo

 1. Las personas lgtbq, homosexuales, transexuales, intersexuales y no binarias son parte del misterio de la diversidad de la creación. Son además una parte importante, y para nada despreciable de la creación, con entre 600 y 700 millones de almas en todo el mundo actualmente. Cientos de millones de ellas educadas en el cristianismo y que sin embargo se sienten en multitud de ocasiones condenadas y apartadas de la Iglesia de aquel Jesus que dejaba 99 ovejas para ir a buscar la que se perdía. 

La realidad lgtbq de la sociedad ha sido tradicionalmente invisibilizada y condenada por la Iglesia, obligando en muchísimas ocasiones a sus propios miembros a vivir una falsa doble vida, negando quienes eran realmente para poder sentirse aceptados dentro de la Iglesia. Condenándolos a mantener enterrados los talentos que Dios les dio como hijos suyos, como si fueran algo malo, cuando vienen del propio Dios (romanos 1:26), con la común consecuencia de que al no amarse a si mismos, negando a aceptarse tal y como son, poco pueden amar al prójimo, en especial a aquel que les refleja claramente aquello que son, porque el verdadero amor empieza por uno mismo, y quien no se quiere ni acepta poco puede querer o aceptar a los demás, convirtiéndose en un instrumento desafinados del amor de Dios en la tierra. 

Igualmente las mujeres constituyen la mayoría de los asistentes diarios a misa, y sirven y ayudan en las parroquias desinteresadamente, y sin embargo la toma de decisiones dentro de la Iglesia, que esta formada mayoritariamente por mujeres, pocas veces les compete a ellas. Y es una pena porque Dios nos llama a todos, hombres y mujeres, heteros y asexuales, no binarios y gentiles, recaudadores de impuestos y sacerdotes, a llevar la palabra de Dios y servirle. Somos uno en cristo, y las diferencias de piel, género, lengua, orientación, etc no deberían importar, pero lo siguen haciendo. Y si la mujer es tan digna como el hombre, hueso de su hueso y carne de su carne, ¿Por qué hay sacramentos vedados para ellas? ¿Acaso no fueron ellas, en apariencia las ultimas, las primeras en ver al Señor resucitado? ¿Acaso no fue la única persona nacida sin pecado original y ascendida al cielo una mujer? Es importante que la Iglesia reconozca las estructuras completamente patriarcales de su funcionamiento y la naturaleza completamente humana de las mismas, y con la ayuda del Espíritu Santo discierna sobre todo ello.


2. No se les incluye, ni se les tiene a cuenta, a mujeres ni a las personas lgtbq, lo que provoca que estas en ocasiones se organicen en grupos específicos de mujeres o personas lgtbq creyentes, como el nuestro, en un intento de que nuestra voz sea oída. Y mientras eso ha permitido que nuestra voz empiece a ser escuchada, en documentos como este, tiene la enorme desventaja de que perdemos la enorme riqueza de la diversidad del resto de los miembros de la Iglesia, al no caminar realmente todos juntos, unidos en Cristo. Si el sínodo consigue su objetivo, que es el de que todos caminemos juntos como hermanos, las asociaciones de mujeres y personas lgtbq cristianas, así como muchas otras perderían su sentido, para que todos pudiéramos caminar juntos directamente desde nuestras parroquias, con toda la diversidad y riqueza que tienen. No hay cosa que mas nos gustaría desde Icthys Sevilla, y estamos seguros que desde el resto de otras organizaciones de personas lgtbq, que no ser necesarias, y desaparecer porque el sínodo nos haya dejado obsoletas y cosas del pasado. 

Muchas veces las personas necesitadas, inmigrantes, discapacitados, con problemas de adicción, son objeto de compasión y ayuda por parte de la Iglesia pero no de verdadera escucha y atención de sus problemas y realidades negando de nuevo la radical igualdad de todos los bautizados como hijos de Dios. El amor no debe ser solo compasivo o solo ayuda, estableciéndose una relación de desigualdad, sino de igualdad, y para ellos es imprescindible escuchar y atender al prójimo no solo como persona que necesita ayuda, sino como alguien de nuestra misma dignidad y respeto, igual que nosotros.

3. Con suerte a través de sínodos como este. No condenando ni juzgando al prójimo, al contrario intentando conocerlo y entenderlo, sabiendo que este entendimiento con la realidad del otro es parte inequívoca de nuestro llamamiento a amar al prójimo, tal y como es. 

Es claro por otro lado, que la Iglesia tiene sus representantes, que son los que deben hablar en su nombre. En primer lugar el Papa, y a su lado los obispos y demás representantes religiosos. Sin embargo la Iglesia somos todos y para no olvidar esta realidad, y que el Papa, obispos y demás representantes sean fieles representantes de la diversidad de la Iglesia es fundamental que se reúnan regularmente con todas las asociaciones de su diócesis, e incluso con aquellas que igual no se definen inicialmente como cristianas, como ONG laicas, asociaciones de vecinos, grupos políticos de todos los colores, etc. pero donde con toda seguridad habrá personas que se definan como creyentes o cristianas, para conocer su realidad y también para llegar a sitios donde la Iglesia ya no llega, y debería, porque Dios está en todas partes.

4. Celebrar misa juntos nos une, no solo en el propio acto de la eucaristía, sino también al darnos la paz unos a otros y compartir una actividad y celebración todos juntos de forma regular. Es por ello que entendemos que el autentico medidor del éxito del sínodo seria volver a llenar las parroquias, señal inequívoca de que volvemos a caminar todos juntos. Para ello es condición indispensable que nadie se sienta excluido, rechazado o sin voz dentro de la Iglesia, como ya hemos mencionado en los puntos anteriores. 

Respecto a la celebración de la misa en si, creemos que todas sus partes son necesarias e importantes y que recortar unas u otras (la lectura, la homilía, el credo...) solo conduciría a una versión descafeinada y menos trascendente de la misma. Pero si que creemos que se puede mejorar, ya que al recitar el credo y otros pasajes muchas personas, al no saberse lo que hay que decir, pueden sentirse rechazadas, como fuera de lugar, intentando que los demás no se den cuenta de su ignorancia, y eso provoca que se puedan sentir fuera de la comunidad y con menos ganas de volver a ir a misa, simplemente por evitar esa parte algo frustrante de la misa, que no conocen y en la que no saben que decir. Todo esto se podría evitar si por ejemplo en la lectura del credo y otros pasajes largos se proyectaran en alguna pared de la Iglesia, lo cual contribuiría a su vez a mejorar su aprendizaje, ya que una cosa leída se entiende y aprende mejor que una recitada, sobre todo cuando es en grupo y muchas veces a distintas velocidades.

7. No sé por que la creación es tan diversa, por que hay gente con fe y sin fe, miles de culturas y lenguas, cientos de religiones, muchas de ellas cristianas y gran variedad de orientaciones sexuales y de genero. Incluso dentro del catolicismo hay distintas espiritualidades, ignaciana, franciscana, dominica, saleciana, etc.  Y ninguna es peor o mejor que la otra. Está claro que Dios adora la diversidad, porque Él es diversidad en si mismo, siendo tres personas en una. Y nosotros debemos aceptar esa diversidad intrínseca de la creación, aunque no la comprendamos, porque esta claro que es parte del misterio de Dios. La única explicación que se me ocurre es que estamos aquí para amar, comprender, aprender y escuchar del otro, del prójimo. Y para eso es importante que el prójimo no sea igual a mi, porque no se trata de amar y aceptar y aprender del que es igual a mi, sino del que es distinto de mi. Del que es distinto de mi puedo aprender mucho más, y la verdadera prueba de amor al prójimo es amar al prójimo por muy distinto que sea de mi, como hizo el samaritano. Si todos tuviéramos una sola lengua, una sola cultura y religión, una sola orientación. ¿Dónde estaría el otro?

9 La oración

10. Es importante que las personas se amen a si mismas para poder amar a los demás adecuadamente. Que no vivan con dobleces su vida, ni se enfrenten solo con ganas a la tarea que Dios les encomienda, sino principalmente con amor. Porque si ponemos mas ganas que amor al final las cargas nos abrumaran, por muchas ganas que pongamos, pero donde hay amor nunca hay carga. Por ello es importante la formación, no solo en todas las realidades de la Iglesia, y conocerlas, sino sobre todo y ante todo en Dios y nosotros mismos. Porque quien conoce a Dios y lo siente de verdad en su interior, y se siente hijo querido de Dios, como lo somos todos nosotros, como lo son los 7000 millones de habitantes de la Tierra, puede equivocarse, por que todos somos humanos, pero cuando te equivocas desde el amor, poco es el error y fácil la solución y el amor al prójimo y sus enorme frutos salen prácticamente solos. Pero siendo siempre conscientes de que no tenemos todas las respuestas, que nuestra palabra no es ley, que el sentir a Dios en nuestro corazón no nos hace inmunes al error y que nada amas más al prójimo que escucharle y aprender de él, porque todos tenemos siempre cosas que aprender, y la formación y el camino continúan día a día.

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