Manifiesto dia del orgullo

 En cuanto al tema religioso, debemos reconocer en primer lugar que el derecho a tener una vida espiritual es un derecho humano básico, que nadie puede ni debe arrebatarnos. Todo el mundo, independientemente de su orientación sexual, lugar de nacimiento o cultura tiene derecho a tener una vida espiritual y unas creencias, que deben ser respetadas como las de cualquiera. Nadie debería sentirse en la obligación de tener que elegir entre su orientación o identidad sexual y sus creencias religiosas; entre ser lgtb o ser buen cristiano, musulmán o judío. Porque no se es mejor persona por ser heterosexual sino por amar a los demás. A todos los demás, sean lgtbq+, inmigrantes, piensen como nosotros o justo al contrario. Porque no olvidemos que estamos hechos de Amor, a semejanza de nuestro Padre que esta en los cielos, que nos trajo aquí para amar y ser amados. Porque nuestro amor, sea del tipo que sea, proviene del Padre, y negar nuestro amor es negarlo a El.

Por todo eso proponemos en primer lugar a la Iglesia Católica el cambio y actualización del catecismo, que todavía define la homosexualidad como de naturaleza intrínsecamente desordenada, cuando no existe ninguna evidencia científica, moral e incluso teológica que apoye dicha esa afirmación. Y en segundo lugar a nosotros mismos, a todo el colectivo lgtbq+, a que salgamos de nuestros armarios también dentro de la Iglesia, que llenemos las iglesias, mezquitas, sinagogas y templos de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales y personas queer, que nos mostremos tal y como somos realmente también en los espacios religiosos, en las cofradías, en las hermandades, en las parroquias. Que recuperemos el espacio que siempre fue nuestro, porque siempre hubo, hay y habrá personas lgtb creyentes en todas las religiones, que no tengamos miedo de mostrarnos a los demás tal y como nuestro creador nos hizo, perfectos. 

Romper armarios, recuperar espacios, llenar templos e iglesias, y poder tener vidas espirituales llenas y completas, que aporten luz y paz a nuestro corazón, y también a los que nos rodean, rompiendo prejuicios y abriendo corazones, ese y no otro debe ser nuestro objetivo como personas lgtb creyentes. 

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